Ya casi no recordamos como era la vida sin las múltiples tecnologías que nos rodean. Los nuevos artefactos y artificios modifican día a día los hábitos personales, pero también las costumbres sociales, las regulaciones administrativas y las actividades empresariales. Hace más de un siglo que la tecnología es eje fundamental de la economía, pero es recién en este siglo XXI que se identifica a la innovación tecnológica como una necesidad continua e imperiosa, casi un requisito de supervivencia. Ante esta presión y el riesgo de la “fascinación tecnológica” – pensar que su sola aplicación resuelve los problemas mágicamente – es recomendable planificar la innovación tecnológica como una actividad más en las empresas.
La innovación tecnológica en las empresas se orienta fundamentalmente a dos líneas de acción: la Adaptación Tecnológica, que conduce a una mejora de los procesos de producción, administración, ventas, etc. o la Renovación Tecnológica en la oferta de productos, servicios o del modelo de negocios. Para ponerlo en claro, hacer mejor lo mismo, o hacer cosas completamente distintas.
En la primera línea – la Adaptación Tecnológica – se pueden mencionar el uso de sistemas administrativos y de gestión, la automatización industrial o el uso de la web para la promoción y ventas, mientras que la segunda línea – la Renovación Tecnológica – es más compleja y estratégica, es la que produce nuevos productos o modifica fundamentalmente el modelo de negocio de las empresas, y está fuertemente relacionado con la creatividad, puede producir la desaparición o el éxito de una empresa, y muchas empresas no la están tomando en cuenta hasta que su negocio se ve claramente amenazado. Incentivar y albergar la creatividad y la renovación tecnológica como espacios formales dentro de las empresas puede ser efectivamente una de las clave de la supervivencia en el siglo XXI.
Para poner ejemplos simples, quienes fabricaban barras de hielo sufrieron ante la masificación de las heladeras, quienes transportaban pasajeros en barcos sufrieron ante la aparición de los vuelos comerciales, quienes editaban libros sufrieron ante la aparición de las fotocopiadoras, quienes desapachaban correspondencia sufrieron ante la aparición del correo electrónico, y por las mismas razones hoy están repensando continuamente su negocio los periódicos, las discográficas, las editoriales o las empresas de telecomunicaciones. Y aquellas empresas que no adviertan que su modelo de negocio se modifica, serán remplazadas por otras nuevas que lo entiendan mejor.
El siglo que iniciamos estará signado por el uso del conocimiento, así que acrecentar el valor de las empresas locales implica “insuflarles” conocimiento y tecnología dentro de ellas y de su oferta de productos. Por mencionar el ejemplo de la industria del software, no es útil como perspectiva de desarrollo económico subsidiar la exportación de su producción, sino fomentar la integración de estas tecnologías en la producción nacional, o que se aplique y desarrolle software para una mejora productiva local de otros bienes exportables. Así como en el siglo XX el desarrollo estaba del lado de la manufactura, en el XXI vemos aparecer la gestión de la información y el conocimiento como valor y fuente de ingresos, del cual hoy Google es el ejemplo más claro.
Materias primas + manufacturas + innovación tecnológica es la clave para la Argentina. La innovación tecnológica – y en especial la renovación – es específica de cada actividad productiva, y dado que muchas empresas PyME – las que motorizan la economía – no disponen de laboratorios o departamentos de Investigación y Desarrollo apropiados, ésta podría surgir de una mayor vinculación empresas-universidades, aunque es evidente que para esto hay que crear nuevos espacios para la innovación productiva con el Estado como convocante – por ejemplo, mediante la creación de Centros de Vinculación Tecnológica e Innovación Productiva temáticos descentralizados – ya que la relación universidad-industria nunca ha fructificado en nuestro país espontáneamente.
Respecto a la Adaptación Tecnológica – la tecnología de “todos los días” – el gobierno y las asociaciones empresariales pueden hacer la diferencia relevando las necesidades de las empresas para articular con el Estado y las Universidades la disponibilización de las herramientas tecnológicas que les sirvan a la mayoría para su actividad empresarial. Tiro una idea como ejemplo, si se detecta una necesidad común de muchas empresas en mejorar su presencia en Internet, se puede crear un sitio común de publicación y/o venta de productos, o analizar los sitios existentes y capacitar a las empresas para que los aprovechen mejor, o disponibilizar algún software libre (open source) para la creación de sitios web que las empresas asociadas puedan utilizar. Lo mismo se puede aplicar al uso de tecnologías de comunicación como Voz sobre IP, o sistemas para gestionar procesos de control de la calidad, o el manejo de información geográfica mediante GPS o GIS. Con este modelo muchas más empresas podrían disponer de aplicaciones tecnológicas de uso común.
Las crisis son perfectas para la renovación, si todo lo que hicimos hasta ahora nos llevó hasta aquí. ¿No será la hora de hacer las cosas de otro modo?
Publicado en: Jovenes Empresarios FEBA
written by olix