Una idea me venía rondando hace tiempo en la cabeza: fortalecer las sinergías de empresas tecnológicas pequeñas para que puedan hacer I+D conjunto y aprovechar las innovaciones en IT. Esa tarea, muchas veces encaradas en otros países desde las universidades no sucede demasiado en Argentina, donde la Universidad pública – de un excelente nivel internacional – tiene una tendencia a la investigación “pura”, muchas veces se descree o se desconfía del mercado y de las empresas, o más bien de una visión mercantilista del conocimiento. Comparto de hecho la esencia de esa visión de que la Universidad pública no debe estar exclusivamente al servicio de las empresas privadas sino de la sociedad, y que una investigación muy dirigida por las tendencias del mercado puede desviar o directamente hacer perder el objetivo de bien común que se debería buscar desde lo público.
Pero a la vez las empresas requieren – cada día más – innovación. Así, buscando alternativas, tropecé sincrónicamente con los principios de la Innovación Abierta (Open Innovation), un concepto elaborado en 2003 por Henry Chesbrough, y que cambia los paradigmas de la innovación en las empresas, basándose en puntos divergentes de la tendencia más arraigada en las empresas de la Innovación Cerrada (o Integrada, o de “puertas adentro”).
El paradigma se basa en las premisas de que el conocimiento es abundante, que la innovación requiere interacción con el exterior [de la empresa] y pruebas con usuarios (living labs), y sostiene que restringir el libre flujo del conocimiento puede ser peor que alentarlo. Esta línea teórica motorizó por ejemplo la creación de consorcios de empresas para elaborar estándares abiertos, la adopción de Linux como línea de negocios en IBM y otras grandes compañías, etc.
Referencias para seguir mirando:
- Open Innovation
- Sitio europeo de Open Innovation
- Innoversia, el proyecto de Innovación Abierta de Universia
- Nota explicativa del paradigma Innovación Abierta