Lula por el Software Libre Un caso de migración orgánico y sui generis
Jul 10

En los últimos años, fundamentalmente a partir de la crisis del 2001, la Argentina ha resultado muy beneficiada para el desarrollo de una industria nacional de software: con un tipo de cambio alto como punta de lanza, una adecuada base subyacente de conocimientos técnicos y formación universitaria junto a ciertas particularidades como husos horarios apropiados para Europa y Estados Unidos, mayor cercanía cultural y un poco de ayuda de la diáspora argentina en el exterior, el modelo de crecimiento de la industria nacional del software se tornó netamente exportador, llegando a desplazar en algunos proyectos de outsourcing a otros países más “exóticos” - de lejanía cultural - como la India y otros destinos, históricamente más afianzados.

La dinámica de este mercado - intangible, volátil, de crecimiento explosivo - ubicó a nuestro país rápidamente en el escenario internacional, lo que fue bien alimentado con acciones de gobierno por impulso del lobby empresario - principalmente por la Cámara de Software y Servicios Informáticos (CESSI) - que logró concretar numerosos apoyos estatales al sector y la sanción de normas como la Ley de Promoción de la Industria del Software para financiar la actividad empresaria, a través de la reducción de impuestos e incluso subsidiando directamente proyectos privados con aportes no reembolsables, mediante fondos especiales como el FONSOFT (Fondo Nacional del Software) y otros. Sin embargo, las condiciones que se piden a las empresas para acceder a estos beneficios y los tiempos burocráticos del estado versus la propia dinámica acelerada del escenario internacional del software, reserva estas ventajas sólo para empresas de determinado tamaño y con determinado perfil exportador, dejando fuera muchos proyectos interesantes que podrían alimentar mejor nuestro futuro como sociedad, sobre todo en términos de una innovación productiva que conduzca hacia un desarrollo local sustentable.

El software permite acelerar, organizar, interconectar, automatizar, auditar y optimizar la producción. Por eso la aplican las corporaciones: para mejorar su productividad, ser más eficientes, en definitiva más rentables. Teniendo en cuenta esto, un país que se posiciona como exportador de software está vendiendo de algún modo recursos “naturales” (renovables en este caso, pues son cerebros pensando, pero con un costo de formación educativa estatal no despreciable) para mejorar la producción en otros países y ayudar a otros a crecer. Si bien puede resultar estratégico formar parte de una cadena productiva internacional, si nuestro rol se limita a vender horas de nuestro cerebro para uso ajeno… en fin, creo que el estado debería subsidiar con mayor inteligencia en este caso. Parece incoherente subsidiar la exportación de unos recursos naturales mientras se aplican retenciones a otros, y que se ayude más a quienes exportan software - que ya cuentan con un negocio de alta rentabilidad - que a aquellos que lo producen y aplican, por ejemplo, para mejorar la producción de bienes tangibles en la industria nacional. Actualmente tienen más ventajas las empresas TIC que exportan software y servicios informáticos que las que no lo hacen, la exportación de software es condición para acceder al régimen de exención de impuestos en la Ley de Promoción de la Industria del Software. Es decir, entre todos subsidiamos a aquellos que mejoren la industria extranjera; como mínimo, esa condición debería eliminarse.

El modelo que se estimula actualmente produce una nueva fuga de cerebros - que ahora, con las nuevas tecnologías, se fugan sin sus cuerpos - vendiendo horas de cerebro pensante para mejorar la producción de bienes y servicios en otros países, bienes y servicios que también necessitamos y consumimos, e importamos, por lo tanto sería una buena medida de sustitución de importaciones apoyar a aquellas empresas de software que trabajen en la mejora productiva del tejido industrial argentino, lo que se podría lograr muy fácilmente subsidiando la demanda de servicios informáticos desde la industria local no-TIC.

Igualmente, como creo que es poco útil criticar retrospectivamente, más bien intento invitarnos a pensar colectivamente qué tipo de industria queremos subsidiar, para qué objetivos y hacia qué modelo de país.

Desde mi humilde opinión, encuentro hoy varias posibilidades distintas en danza para impulsar mejor la industria nacional de software: en primer lugar la más fácil, sabiendo que el Estado es el mayor cliente en el mercado local de software y  servicios informáticos, y que gasta anualmente millones de dólares en licencias de software extranjero que podrían eliminarse adoptando software libre, sería conveniente iniciar este proceso de migración, en el cual la capacitación necesaria y los ulteriores servicios podrían brindarse en libre competencia por empresas locales de distinto tamaño, y así, simplemente reorientando un gasto actual hacia empresas nacionales - sustituyendo importaciones - la demanda del Estado impulsaría esa mayor oferta de trabajo local.

En segundo lugar, utilizando los mismos fondos que hoy subsidian la exportación, y teniendo en cuenta que las industrias claves en Argentina no han sido aún adecuadamente insufladas de software y nuevas tecnologías, se podría identificar aquellas estratégicas, relevar sus necesidades tecnológicas y subsidiar el desarrollo de software para mejorar su productividad y también su competitividad internacional, permitiéndonos así usar el software para lo que mejor sirve, para ser “embebido” en otras cosas y procesos, es decir, desarrollar y “embeber” software nacional en la industria nacional de bienes y servicios para hacerla crecer.

En tercer lugar, pero no menos importante, si vendemos madera debemos sembrar árboles, la educación y la inclusión digital pasan a ser prioritarias, debemos contar con más y mejores trabajadores del software, gente que piense por sí misma, que desarrolle ideas y software innovador, que haga las cosas de nuevas maneras, que aprenda de sus errores y nos enseñe también los nuestros; de poco sirven a estos fines las acciones de entrenamiento masivo compulsivo en tales o cuales herramientas empresariales version X.X , se requiere una educación real de los cerebros pensantes para que piensen por sí mismos, para que entiendan la tecnología, para que nos la apropiemos colectivamente, podamos experimentar y crear más y más. Esto acompañará el crecimiento económico con un desarrollo social más inclusivo, llevará seguramente mayor bienestar al pueblo, pero usando su cerebro - tengo que advertirlo - sería un pueblo pensante, y por lo tanto más difícil de engañar.

escrito por olix


15 Comentarios a “¿Software para exportar o software para crecer?”

  1. 1. Román Gelbort Says:

    Interesante punto, Martin, el de subsidiar la compra de SSI nacional a las empresas no-TIC. Creo que es una solución simple a un problema grande, ya que con los precios internacionales, las empresas locales no pueden pagar la mano (cerebro) de obra de los desarrolladores agentinos.
    Muy bueno tu post.

  2. 2. Gustavo Pesci Says:

    Estimado Martín: Dirijo una empresa de software que desarrolla soluciones para el mercado de la Radio, la TV y empresas productoras de contenido. Somos una micropyme de 20 personas en total, de las cuales más de la mitad son programadores full time. Nuestros productos son líderes en Argentina y todo Latinoamérica. Sin embargo, el mercado argentino, que sólo contribuye con el 50% de nuestra facturación, no podría pagar el costo de la empresa. Por lo tanto, estamos obligados a exportar, y eso es bueno, porque genera divisas genuinas para la Argentina. Desde que se implementó la ley de software, el sueldo de los desarrolladores por lo menos se duplicó en unos pocos años. Mantener ese nivel de sueldos es imposible si no exportáramos, ya que el mercado argentino es muy chico. Además, si bien es cierto que los trámites para entrar dentro de la Ley de Software, o para calificar con proyectos para el Fontar, no son fáciles, si tenés los papeles en orden, y presentás buenos proyectos, podés acceder a ellos. Nuestra empresa es un ejemplo. Hasta certificamos ISO-9001.
    Finalmente, el tener que exportar, hace que tengamos que prepararnos para competir con grandes empresas de otros países, por lo que contínuamente tenemos que invertir en desarrollar tecnología, y generar productos de nivel internacional. Resultado de esto es que nuestros clientes de Argentina tienen acceso a productos excelentes, de nivel internacional, y a precios de Argentina, por lo que son uno de los principales beneficiarios de que el sector exporte.
    Muchos saludos.

  3. 3. olix Says:

    Me parece muy bien desde el punto de vista de una empresa como la tuya que se exporte, es el modelo lógico en el contexto actual, pero es debido a las reglas del juego que se plantean desde la coyuntura (tipo de cambio alto) y el aporte desde el Estado (Ley de Software que requiere exportacion, I+D y certificacoin de calidad) hacen logico el planteo que vos haces, pero el hecho de que te convenga es tambien una consecuencia de determinadas aciones del Estado, que no promueve la alternativa de insuflarlo en la poroduccion nacional. Mi intencion es llamar la atencion sobre esto, si se sacara la condicion de exportar de la Ley de Software y se subsidiara la demanda de serviios IT de la industria nacional, segurmanete a tu empresa sle convendria mas vender adentro o al menos en una mayor qproporcion que ahora. Mi articulo no busca criticar las consecuencias del modelo, sino las causas y los bjetivos. Gracias por sumar tu comentario!

  4. 4. Gustavo Pesci Says:

    Es que creo que se critica justo una de las pocas políticas que da resultado en el país. Gracias a la Ley de Software:

    1. Se duplicaron los sueldos de los desarrolladores
    2. Se instalaron varias empresas extranjeras, por lo que la demanda de personal ha crecido muchísimo. De hecho falta mucho personal capacitado.
    3. Se incrementaron mucho las exportaciones, generando divisas genuinas para el país.
    4. Se incentivó a las empresas a certificar calidad.
    5. Los clientes argentinos ganan ya que adquieren productos de calidad y competitivos internacionalmente.

    No es un problema de demanda interna. El mercado argentino es chico. Si no exportás, no podés mantener el nivel de investigación, desarrollo y sueldos.

    Saludos.

  5. 5. Marcelo Ruiz Camauer Says:

    Valoro las opiniones vertidas aquí, aunque discrepo con algunas de ellas.
    Se está exportando mucho software, y eso es muy valioso por los motivos expuestos. Dá trabajo a mucha gente, es algo que no requiere tanto capital físico para hacer (permite el ingreso de emprendedores), da los sueldos más altos para la gente joven que se me ocurre. No podríamos estar sin exportar.

    No creo en los subsidios directos. Siempre dan para las cosas “raras”. La mejor ayuda que podría dar el Estado para no beneficiar a ciertas empresas grandes conocidas solamente, sería fomentar la educación con becas y recursos para las facultades, quitar impuestos a las telecomunicaciones, ayudar a que haya banda ancha en todas partes (fibra, la de verdad), no sólo en pocas partes y cara, promover la marca país, comprar sistemas nacionales donde sean una buena opción (pero sin discriminar), hacer desarrollo e investigación local, simplificar la burocracia contable (eso es para todos!) y los riesgos laborales (inseguridad jurídica).

    NO creo de ninguna forma que haya que subsidiar una parte de la industria a costa de otra (local vs exportadores, por ejemplo). Antes que el gobierno haga proyectos (las licitaciones son un curro en gral) prefiero a que nos genere mano de obra calificada, que falta mucha y es el mejor seguro para el futuro.

  6. 6. Ramiro Pol Says:

    Interesante el concepto vertido sobre esta neo-fuga de cerebros

  7. 7. olix Says:

    no estoy discutiendo la Ley de Software en general, sino solo algunos puntos, en particular me parece erróneo favorecer la exportación de software.

    Precisamente el punto que vos destacas es interesante, el mercado argentino es chico, no hay demanda interna, pues bien, asl políticas de estado deberían venir a cambiar esto, no a mantenerlo. Para que el mercado argenitno sea grande hay que promover su informatización, embeber el software en la producción nacional. Igual no reniego de la exportación, reniego de que se use como discriminador para obtener subsidios del Estado.

  8. 8. olix Says:

    Respecto a la exportación, repito que no reniego de ella, el problema es que ese sea el unico foco, es como ser agroexportadores solamente, puede ser parte de una politica integral exportar software, pero no hay porque incentivarlo con subsidios, bastante incentivo hay ya en el tipo de cambio alto.

    Discrepo respecto de la posición liberal de dejar actuar sólo al mercado, pienso que el Estado puede (y debe) modelar el mercado, en particular en este caso ya que es además un gran cliente del sector, y solamente reorientando sus compras lo modela. Este artículo, de todos modos, reclama que se cambie la orientación negativa de la política actual pro-exportación-de-software, orientando la industria hacia lo que no nos conviene (es decir, sólo exportar). Ya me quedaría conforme con que no se beneficie más a los que exportan que a los que no lo hacen.

  9. 9. Maxi Says:

    Entiendo que la Ley de Promoción del Software no te obliga a exportar. Los requisitos obligatorios, además de los de enmarcarse en las actividades reglamentadas, son las de:
    1- I+D
    2- Acreditar una norma de calidad “y/o” exportaciones de Software (Art. 9 de la ley).
    Muchas de las empresas actualmente beneficiarias del régimen no exportan software, satisfacen la demanda local con alguna de las normas de calidad reconocidas por la norma,

  10. 10. Verox Says:

    Para reflexionar un poco más sobre ésto, la entrevista de ayer al Ministro Barañao en P12.
    http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-142411-2010-03-21.html

    saludos!

  11. 11. santiago Says:

    La “neo-fuga de cerebros” mi hizo recordar una vez más a la película “Sleep Dealer”.

    Aunque en la peli es mas bien “Mano de obra inmigrante virtual”

    saludos!

  12. 12. BlogueroConnor Says:

    Mi opinión es que con esta frase te perdes de ver algunas cosas:

    “un país que se posiciona como exportador de software está vendiendo de algún modo recursos “naturales” para mejorar la producción en otros países y ayudar a otros a crecer.”

    Estoy de acuerdo que los podes llamar recursos naturales, pero no tenes en cuenta que a diferencia de otros, cuanto mas usas ese recurso, lo estas “mejorando” o “ampliando”. Un pibe que sale de la facultad y se dedica a hacer ABMs o software para videoclubes (genericamente hablando, muchos programadores se dedican a estas cosas) nunca va a adquirir la experiencia y el conocimiento que tendrá si trabaja para EA, Google, LinkedIn y otros grandes que ahora puede acceder via empresas de outsourcing como Globant y cia.
    En definitiva, mas “exportamos” cerebro, mas nos capacitamos y mas probable que tengamos con que competir en el futuro.
    Mirá China, comenzó copiando y haciendo de “fabrica” de cualquier cosa, y ahora está comenzando a sacar sus propias marcas, algunas ya de renombre como Lenovo. En cualquier momento en vez de elegir un Ford o un Fiat, tendremos marcas chinas para elegir.
    Con este tipo de exportación, ademas de ganar guita ganamos know-how, y esto no es despreciable.
    Coincido si que el uso de SL ayudará en este camino de producir y adaptar software localmente.
    Saludos,
    SB (aka BC).

  13. 13. olix Says:

    Es verdad, Seba, es muy simplista tratar al uso del cerebro igual que otros recursos naturales, en este caso con el uso mejora, y si no lo usas, se atrofia :P
    Coincido en lo que decis que hay cierto tipo de trabajos interesantes que (hoy) sólo se pueden hacer exportando y parece una buena estrategia tomarlos para aprender y desarrollar mejores capacidades. En todo caso eso implica una vuelta de tuerca, no subsidiar cualquer exportación, sino subsidiar en función de una estrategia de desarrollo tecnológico, seleccionando proyectos con potencial, ya sea económico, ya sea formativo. De hecho ya hoy los subsidios tienen una evaluación técnica que no sé que tal anda.

  14. 14. BlogueroConnor Says:

    En general (no sé en soft en particular), por mi experiencia, las evaluaciones técnicas son “formalidades” (un sello de un funcionario que no tiene idea de que estas hablando), a veces en organismos muy tecnicos como CONICET, INTI, INTA, esto es tomado en serio, pero no siempre.

  15. 15. Diego Says:

    Me parece que se enumeran razones de sobra por las cuales este gobierno ha apoyado esta industria. Fondos para proyectos de Software, Reducción de Impuestos, Inversión del 6% del PBI en Educación, Plan de distribución de Netbooks, yo agrego Misiones Comerciales de Cancillería.

    Todo gracias a las retenciones a la Soja. Dejemos de ser el granero del mundo y seamos el proveedor de software (y valor agregago) del mundo. Evidentemente compartimos un modelo de país.

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